martes, 13 de diciembre de 2016

La Navidad y el concepto erróneo que tienen los españoles sobre USA

Una vez más llegamos al mes de Diciembre.  Con muchos planes, una lista enorme de cosas por hacer y otras tantas por comprar.   Pensando en lo que nos espera, la gente que veremos y no queremos ver, el dinero que gastamos y no deberíamos...

España es todo un mundo diferente al resto en cuanto a este tipo de cosas.  Por alguna razón, la gente tiene un concepto bastante equivocado de lo que en un país tan grande como USA hacen.
Desde allí leo y escucho críticas con respecto al modo de vida de los estado-unidenses, modo que aunque parezca irónico se empeñan en copiar.
Es imposible ya ver la televisión en canales españoles sin escuchar canciones espantosas que intentan incluír palabras en inglés porque, supongo, deben pensar sus autores e intérpretes que queda más "cool" la cosa.
Es imposible ya pensar en España sin tantas cosas que han copiado y siguen copiando de los USA sin tener ni idea muchas veces de lo que significan, el por qué y sobre todo, copiándolas mal.

Ver anunciado el Black Friday (o Blag Frayday como dicen muchos) ya es algo común, así como el Cyber Monday, Halloween y otras fiestas, que sin entrar a discutir el origen de éstas, en España no se celebraban y ahora da la casualidad que si.

Pues bien, no puedo evitar comentar acerca de muchos detalles que la gente de la Península Ibérica desconoce sobre lo que en realidad pasa por tierras americanas y que nada tienen que ver con lo que por España se hace.

Empecemos por los regalos...
Siempre tachada de consumista, curiosamente desde un país como España donde la gente pide préstamos para Navidad, donde todos van a comprar marisco a precios ridículos solamente porque todo el mundo lo hace y donde aparentar lo que no se es y no se tiene en las cenas de empresa y de familia sigue siendo objetivo prioritario, la sociedad estado-unidense se rige por unas costumbres totalmente opuestas.
Si bien es cierto que a los niños se les compra regalitos porque dados los tiempos que corren, a cualquier niño le puede hacer mucha más ilusión una nueva XBox (aquí en los USA es la vídeo consola que triunfa) que un jersey tejido por su tía favorita, lo cierto es que durante estas fechas la gente se dedica a terminar manualidades que han empezado a hacer en verano.
Imaginaos una tienda, tan grande como el Carrefour que tengáis más cerca, dedicada única y exclusivamente a vender artículos para manualidades.  No exagero, dejad volar la imaginación: telas para coser, hilos, cintas, lienzos, pinturas, lápices, marcos, gomaespuma, artículos para Scrapbooking, un arte muy, pero muy arraigado aquí que consiste en hacer preciosos álbums de fotos personalizados, artículos para bordar, manualidades para niños, artículos para fiesta y para pastelería...  Ahora imaginaos una ciudad como la que vivo, con 50.000 habitantes con no una ni dos, sino tres de esas enormes tiendas.

Jo Ann's Arts and Crafts, Michael's y Hobby Lobby son las tres franquicias reinas en el mundo de las manualidades.  Facturan más dinero que cualquier otra tienda.  Por qué?  Pues por el simple hecho de que aquí la gente hace manualidades, galletas, cajitas decoradas y detalles para regalar a los amigos y la familia.
El regalo comprado, prefabricado se considera un detalle poco personal y más bien una muestra de que te da igual y has pillado lo primero que has encontrado.

Es una de las cosas que más me gustan de vivir aquí.  Hay escuelas de costura, de pintura, de toda clase de artes de las que ya se han perdido en España.
Recuerdo lo difícil que me resultaba encontrar una mercería en condiciones en Castellón o incluso en Valencia.
Por alguna extraña razón, los españoles se reirían de tí si les regalas una manualidad, un detalle hecho en casa o una bandeja envuelta en celofán de colores, llena de galletas caseras decoradas con glasa de azúcar de colores y laboriosos dibujos hechos con chocolate.

Por lo tanto, quitaos de la cabeza la idea de que aquí en algún modo protagonizan el ridículo y penoso espectáculo de abarrotar grandes almacenes y centros comerciales buscando regalos de última hora porque eso, simplemente, no pasa.

Vayamos a la cena de Navidad o las fiestas de Año Nuevo.
Una vez más, me da un ataque de verguenza ajena pensar en el ridículo y la pantomima a la que muchas familias someten a sus miembros solamente porque hay que aparentar que podemos gastarnos 100 euros en un Kg de percebes que al día siguiente volverán a su precio normal.
Uy, los más "listos y precavidos" congelan estos productos... Me estáis tomando el pelo, no?  Vamos a ver...
Os pongo simplemente mis opiniones, el que se pica ajos come, dicen por allí, verdad? Pues eso.  Viví unos 12 años en Castellón, al lado justo del mar.
Castellón tiene uno de mis mercados favoritos.  Dios mío, qué gloria da ir a ese lugar y ver tanto y tanto pescado y marisco fresco, tratar con los vendedores, ver esos precios con los que es imposible resistirse a poner para la cena unas pescadillas o unas sardinitas.
Ah, pero no!  Da igual que dispongan todo el santo año de estos manjares.  Para Navidad es obligado comprar marisco.  A 10 veces su precio.
Me río, por no llorar.
Es ridículo y a quien se lo he intentado explicar fuera de las fronteras españolas le es imposible entenderlo.

Lo que he escuchado decir a mucha gente:
"Una vez al año, me permito un capricho"
Yo le digo: ¿Eres tonto? ¿O te lo haces? Porque por ese dinero, cualquier otro día del año te empachas a marisco y te sobra para guardar.
"Es que viene la familia y es lo que les gusta"
Una vez más: ¿Eres tonto? El día que acabéis con esa manía de empeñar la paga extra solamente para que la pedante de tu prima Mari Pili salga feliz de tu casa la cosa cambiará y veréis cuanto dinero os sobra.
Si es que de todas formas va a rajar de tí igualmente!
"Es lo que toca en estas fechas"
Y repito: ¿Eres tonto? Los alérgicos al marisco deben emigrar entonces porque su vida no tiene sentido durante las Navidades en España.

Ahora, lo que hacemos aquí en USA:
Nada fuera de lo razonable y normal, absolutamente nada.
El propósito de estas fechas es aprovechar para unirse, ver a los familiares que echas de menos, a esos amigos que apenas ves.
Lo normal aquí son varias opciones:
- Organizas una cena en tu casa, preparas lo que te dé la gana, lo que te salga más rico o lo que te dé menos trabajo y listo.
- Organizas una cena con una modalidad muy popular aquí que consiste en que cada uno lleva algo hecho por ellos en casa.  Unos llevarán ensalada de patata, otros el postre, otros un aperitivo... Y os aseguro que las mejores Navidades las he pasado aquí comiendo puré de patatas, carne guisada y tomando vino de California.
Por supuesto, el que quiere saca esa vajilla especial heredada de la abuela y decora la mesa.  Pero nadie pierde el culete por hacerse con el manjar más disparatado y más caro ni pretender que sabe de alta cocina preparando platos de nombre rimbombante que al final a nadie le van a gustar.
No.
También es común creer que todo el mundo come pavo por Navidad.  No.  El pavo es más típico del día de Acción de Gracias y no sube de precio como el marisco en España sino todo lo contrario.  Para esas fechas encuentras pavos por $0.60 la libra, Alrededor de 1€ el Kg.
Aunque es cierto que los platos elaborados al horno son populares por el simple hecho de que se dejan cocinar a fuego lento y te evitas estar pendiente de la cocina todo el día.

Aquí es común ver cocinas con dos y tres hornos.  Y contrario a lo que mucha gente que por lo visto no ha salido nunca de España, la cocina estado-unidense es muy rica, especialmente aquí en el sur.
No le menciones Mc Donald's o Burger King a un Texano porque aparte de provocarle un ataque de risa quedarás como un personaje curioso de la España profunda sin cultura global.
No.  Aquí no van a esos sitios.

Otra cosa que me encanta de los estado-unidenses, es que, salvo contadas excepciones, eso de invitar familiares y personajes varios que no podemos ver ni en pintura, sólo porque es Navidad, no se hace.
Oye, ¿qué os dice la lógica? Exacto.  Para qué voy a invitar a mi casa a alguien que no trago?
Estas fiestas son, como he dicho antes, para disfrutar, relajarse y poder pasar tiempo con amigos y familiares que queremos.  No para tragar quina y mantener la sonrisa mientras estamos deseando que los comensales se larguen lo antes posible.

Ese no es el espíritu de la Navidad aquí.
Ni lo son los regalos prefabricados.
Ni tampoco las aglomeraciones en tiendas y centros comerciales.
Ni las cenas exageradas y fuera de presupuesto.

Eso si, nos gusta mucho, y digo nos gusta porque después de más de cuatro años viviendo aquí me incluyo entre los fans de este arte, decorar los jardines con lucecitas y muñecos.
Hay Urbanizaciones que de verdad son dignas de ver.
Pero claro, un momento... Esto no es España.
Recuerdo cuantas veces me robaron macetas, decoraciones, una bicicleta que dejamos en la entrada por dos horitas, plantitas, flores, la correa del perro, correspondencia... Es cierto, allí es imposible que te respeten absolutamente nada que esté al alcance de los viandantes.
Qué lástima, de verdad.

Eso no lo echo de menos.
Y tampoco echo de menos mi obsesión con cerrar bien el coche y no dejar nada a la vista para que no me destrozaran otra vez la luna para llevarse una chaqueta o la sillita de mi hijo.
No sabéis lo fácil que una se acostumbra a no cerrar el coche, dejarte lo que sea dentro, la compra, olvidarte el móvil y no morir de un ataque de pánico, poder llevar el bolso mal colgado mientras cargas cosas porque nadie te lo toca...

Poder comparar es un privilegio que tengo y cada vez entiendo menos la forma de ver las cosas y la manera de agobiarse por tonterías y fechas cuyo sentido es totalmente contrario al estrés que producen en mis compatriotas.

España es un país donde escucho a la gente decir que hacen lo que quieren, que la libertad, que esto y lo otro.
Y no pueden estas afirmaciones estar más lejos de la realidad.  España es esclava de unas normas que alguien se ha sacado de la manga y la gente parece disfrutar imponiéndose.
Es muy triste.

El día que os quitéis ese peso de encima y de verdad hagáis lo que os apetece entonces sabréis lo que es de verdad la Navidad.